El reto
En las unidades de hospitalización, el almacén y los botiquines de planta se gestionan casi siempre a mano:
- Los niveles de stock se fijan por experiencia: sobra de unos productos y faltan otros.
- Enfermería dedica parte de cada turno a contar, ordenar y pedir material.
- Las faltas se resuelven con pedidos urgentes al almacén central.
- Los botiquines se revisan producto a producto y las caducidades aparecen tarde.
En qué nos centramos
- Niveles calculados con el consumo real
- Reposición sin recuentos
- Almacenes y botiquines de planta ordenados
Doble cajón y etiquetas Kanban
Cada producto ocupa dos cajones. Se consume del primero; cuando se vacía, se pide su reposición y se sigue usando el segundo, de forma que el material repuesto llega antes de que se agote.
Donde no caben dos cajones, o para productos de mayor tamaño, se usan etiquetas Kanban: cada producto lleva una etiqueta con su nivel de reposición y, al alcanzarlo, la etiqueta activa el pedido.
La señal de reposición puede registrarse en la aplicación o, donde aporta más valor, de forma automática con RFID. En el diagnóstico elegimos el formato que encaja con cada unidad. Más detalle en RFID y trazabilidad.
También en los botiquines de planta
El mismo método se aplica a los botiquines: contenido pactado con la unidad, niveles ajustados y caducidades a la vista, sin repasar producto a producto.
Se aplica en las unidades de hospitalización y en el almacén central. Para quirófano y salas intervencionistas, vea Salas y almacenes inteligentes.