El reto
En el almacén de farmacia, los medicamentos de alto coste conviven con el resto del stock y su control depende a menudo de recuentos y registros manuales:
- El stock físico no siempre coincide con el que figura en el sistema.
- No queda registrado quién retira cada unidad ni cuándo.
- Las diferencias de inventario se investigan después, cuando ya es difícil explicarlas.
- Las unidades próximas a caducar se detectan tarde, con un coste elevado por cada una que se pierde.
En qué nos centramos
- Stock por unidad en el almacén de farmacia
- Acceso controlado y retiradas registradas
- Avisos de reposición y caducidad
Cada unidad, localizada
Con identificación por RFID, cada unidad de estos medicamentos queda localizada en el almacén de farmacia y su stock se mantiene al día sin recuentos: cuánto hay, en qué ubicación y con qué lote y fecha de caducidad. Más detalle en RFID y trazabilidad.
Acceso controlado
El acceso a la zona donde se guardan está controlado, sea un almacén, una sala o un armario: cada retirada queda asociada a la persona que la realiza y al momento en que se hace.
Se aplica en la farmacia del hospital.